Los centros de Agifes apuestan por un modelo de intervención desarrollado en la comunidad y claramente individualizado

Los centros de rehabilitación psicosocial de Agifes han adoptado un nuevo modelo de intervención más individualizado y enraizado en la comunidad. Se trata de un modelo de intervención por el que están apostando referentes de salud mental de toda Europa y al que nuestra asociación también se ha querido sumar, tras haber participado en diversas acciones de formación en Psicopatología Clínica e Intervención Comunitaria. 
 
Una nueva forma de trabajar y de relacionarse con las personas que acuden a los centros que ha supuesto todo un reto, tanto para los profesionales como para los usuarios, que desde hace aproximadamente un año vienen adaptándose a este nuevo modelo.
 
Y es que tanto el funcionamiento de los centros como las actividades han evolucionado con el objetivo de situar los deseos y las necesidades de cada persona en el centro. Un cambio de paradigma que exige un seguimiento individualizado de cada caso, por parte de dos profesionales de Agifes, y que también supone un papel más activo por parte del usuario, al que se le pide ser el protagonista de su propio proceso de mejora. Es decir, en lugar de que la entidad o los profesionales planteen la solución a los problemas de la persona que acude a Agifes, el objetivo es que sea la propia persona con sufrimiento psíquico la que tenga voz y capacidad de decisión en su propio proceso de recuperación. 
 
Se trata de detectar y gestionar lo que cada persona necesita, de identificar circunstancias y miedos,  y de que cada persona se fije unos objetivos para poder mejorar, siempre con el apoyo de los profesionales. Estos profesionales le acompañan, tanto dentro como fuera del centro, tras identificar motivaciones personales y dificultades en las que poder intervenir. Por ejemplo, pueden realizar acompañamientos a las citas médicas, acudir al domicilio o apoyarle en su incorporación al mercado laboral si, en sus sesiones individuales, detectan una necesidad de apoyo y la persona que acude al centro desea que le acompañen. Con todo ello se pretende dotar al usuario del centro de herramientas para que, con ayuda de psicólogos y educadores, lidere su proceso de mejora. 
 
Con anterioridad, los tres centros de rehabilitación psicosocial de Agifes ofrecían servicios y actividades para mejorar la calidad de vida y, con este objetivo, trabajaban sobre diferentes áreas relacionadas con la vida diaria, pero de manera más generalizada. Aunque también se realizaba un seguimiento individual, había un importante peso grupal, y el funcionamiento del centro no estaba basado en las necesidades y deseos individuales, por lo que su grado de efectividad variaba de un caso a otro. 
 

Nuevas actividades 

A pesar de ser un modelo muy individualizado, basado en las circunstancias y en los deseos de cada persona que acude al centro, el componente comunitario es clave. La persona con problemas de salud mental vive en una comunidad y, como un ciudadano y ciudadana más, tiene que hacer uso y beneficiarse de los servicios e instalaciones comunitarias, relacionarse con el resto de ciudadanos y llevar a cabo sus actividades en su entorno habitual. 
 
Siguiendo este nuevo enfoque, el nuevo programa de actividades de Agifes fomenta la relación de los usuarios del centro con el entorno. Así, las actividades se desarrollan más en el exterior - en la calle, en polideportivos, en centros de formación - o en el propio centro de Agifes pero con profesionales externos. Además, los grupos son más reducidos que antes, el trato más personalizado y a la persona con problemas de salud mental la acompaña su profesional de referencia.
 
Estas son algunas de las nuevas actividades, relacionadas con el ocio, la salud física y el bienestar, que ofrecen los centros de Agifes: clases de yoga, zumba y pilates; ciclo indoor en el polideportivo; sesiones de arteterapia; excursiones del grupo de senderismo y pesca; terapia con caballos en Igeldo; salidas de integración comunitaria para andar en bicicleta o conocer recursos de la comunidad; clases de cocina en el centro de Eibar, en colaboración con una escuela de cocina local, y otros cursos más enfocados a la recuperación de habilidades.