Los síntomas intelectuales de la depresión

 
La depresión llega de manera silenciosa y se apodera de los pensamientos del afectado, hasta llegar a distorsionar la visión que tiene de sí mismo y de su propia realidad. De repente, es como si un gran agujero negro absorbiera su cordura, su ilusión y toda su energía. La depresión le hace aislarse, cansarse, abandonarse, rendirse… le hace maltratarse a sí mismo. 
 
Hay quienes piensan que los pensamientos negativos que tienen las personas con depresión son exagerados y, en ocasiones, se les resta importancia a los comentarios cargados de pesimismo que puedan llegar a emitir. Sin embargo, la enfermedad deforma el pensamiento del deprimido hasta tal punto de hacerle dudar sobre sus capacidades en diferentes facetas de la vida. 
 
Desmotivación y desesperanza
Cuando la tristeza, la frustración, la apatía o la inhibición se apoderan de uno mismo, se resiente su propia calidad de vida y también la de los que están a su alrededor. Uno de los pensamientos más frecuentes es la sensación de que salir al mundo exterior no tiene sentido alguno. Es decir, ni siquiera se tiene la motivación, la iniciativa y la energía suficiente para salir de la cama debido a que siente que todo va mal, que la vida es un fracaso y que la persona no sabe hacer nada. La desesperanza que experimentan les hace sentir que nunca harán nada de provecho con sus vidas, lo que les hunde aún más la autoestima.
 
Estos pensamientos no son ciertos: No todo va mal y su vida no es un fracaso. Lo que ocurre en este tipo de situaciones es que la persona deprimida hace una selección tendenciosa de lo que es su vida, la simplifica y la ve desde la más absoluta negatividad, sin tener en cuenta las cosas positivas que le han ido ocurriendo a lo largo de su vida, o en su día a día. 
 
Sentimiento de culpa y responsabilidad abusiva
La depresión causa sentimiento de culpa, el cual supone un gran obstáculo de cara a la recuperación. Por una parte, un excesivo sentimiento de culpa puede conducir a la persona a la depresión. Por otra, la depresión es la que provoca que el afectado se sienta culpable y responsable de todos sus fracasos. De esta manera, se genera un gran círculo vicioso del que es muy difícil salir. 
 
En realidad, a lo largo de la vida, las personas se encuentran con situaciones que no siempre salen como se esperaban, y no por ello tienen que sentirse responsables o culpables por ello. Cuando se está deprimido no se cuenta con la motivación suficiente para ayudar a los demás –ni siquiera uno puede ayudarse a sí mismo-, por lo que el sentimiento de culpa y responsabilidad se acentúa a medida que la persona con depresión ve que puede estar lastimando a las personas de su entorno sin poder hacer mucho por cambiarlo. 
 
Falsos pronósticos y desrealización
Continuamente se tiene la sensación de que nada de lo que ocurre está pasando de verdad, ya que las personas con depresión suelen tener una actitud pasiva de cara a lo que está sucediendo en sus vidas. Por ello, tienden a interpretar su propia realidad como si fueran individuos ajenos a sus vivencias que observan una película sin ningún tipo de interés. Y sienten una desgana generalizada a la hora de afrontar planes de futuro. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, las personas deprimidas se centran en las experiencias negativas del pasado, obviando todo aquello que en su día les hizo felices. En base a esas experiencias negativas emiten falsas predicciones de aquello que les puede pasar. Por ejemplo, si a una persona le fue mal hace años en el trabajo, afirmará que es una pésima profesional y que en el futuro le irá mal. 
 
Las predicciones que se emiten al tener depresión no tienen ninguna base y parten de un sentimiento de desesperanza. Además, lo peor de todo es que a veces los falsos pronósticos se vuelven realidad, ya que la persona está predispuesta al fracaso. Por ello, es importante que la persona con depresión sea consciente de la deformación del pensamiento del que está siendo víctima y, así, intentar parar los falsos pronósticos y los pensamientos negativos. 
 
Tendencia a la exageración 
Las personas con depresión tienden al catastrofismo, al dramatismo, a la exageración y a los pensamientos extremistas. No existe el término medio, todo es bueno o malo, blanco o negro. No existen los tonos grises. Con sus relaciones sociales puede ocurrir lo mismo. La percepción que tienen sobre sus relaciones sociales se vuelve exageradamente negativa. A menudo no se sienten queridos ni respetados por nadie, y precisamente, esta actitud es la que daña sus relaciones sociales, dejándolos aislados. 
 
Ante esta situación, es importante que sean conscientes de cuáles son aquellos juicios que encajan con la realidad o aquellos que han sido emitidos desde la exageración o el catastrofismo. Así, es importante que eviten el aislamiento social durante un periodo largo de tiempo, ya que se trata de algo que, con el tiempo, tiene consecuencias negativas a nivel físico, mental y emocional. 
 
Control del pensamiento
Las consecuencias de la depresión en la mente son devastadoras y, en general, peores que los síntomas físicos. Si la mente no funciona de forma adecuada, difícilmente se puede hacer frente a los problemas que van surgiendo en el día a día.  
 
Por esta razón, una de las claves para poder salir de la depresión es el control del pensamiento. No es cierto aquello de que “somos lo que pensamos” y, menos aún, en un estado donde la persona no es ella misma. No es fácil poder controlar los pensamientos, pero es necesario recordar que las personas pueden manejar su vida y su mente sin dejarse controlar por la negatividad.