El pasado 3 de junio, la casa de cultura de Lugaritz se llenó hasta la última butaca para escuchar el testimonio de Zuhaitz Gurrutxaga.
Convivir con el TOC: del miedo al entendimiento
El pasado 3 de junio, la casa de cultura de Lugaritz se llenó hasta la última butaca para escuchar el testimonio de Zuhaitz Gurrutxaga. El exfutbolista y cómico compartió su experiencia con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) junto a la psicóloga Nekane Azuabarrena, en un encuentro organizado por Agifes.
Lejos de los clichés sobre “manías” u obsesiones con el orden, Zuhaitz puso palabras —y también humor— a una vivencia cargada de ansiedad, miedos irracionales y un esfuerzo constante por no ceder a las compulsiones. Y Nekane aportó el marco clínico necesario para entender cómo funciona este trastorno, cuál es su tratamiento y qué papel juega el entorno en el camino hacia la recuperación.
El encuentro combinó testimonio personal y conocimiento profesional con un objetivo claro: dar visibilidad a un trastorno muchas veces incomprendido y ofrecer herramientas reales para afrontarlo. Fue un espacio de escucha, de identificación y de alivio para muchas personas asistentes.
El mensaje que centró la conversación fue claro y esperanzador: el TOC se puede tratar y aprender a manejar. Pedir ayuda, hablar sin vergüenza y romper el silencio es el primer paso para volver a tomar las riendas.
«Compartir mi experiencia con el TOC me liberó, y pude enfocarme en mejorar»
ZUHAITZ GURRUTXAGA

¿Qué significó para ti compartir públicamente tu experiencia tras ocultarla durante años?
Me quité un gran peso de encima. Tener TOC ya implica una carga enorme: las obsesiones, las compulsiones… pero si a eso le sumas el esfuerzo constante de intentar esconderlo, el desgaste es inmenso. Tras contarlo, pude enfocar toda mi energía en mi recuperación, en mejorar.
¿Qué ha cambiado en ti desde que empezaste a tratar el TOC hasta hoy?
El día que fui a una psicóloga por primera vez y le puso nombre a lo que me pasaba, sentí que me cambiaba la vida. Hasta entonces pensaba que era el único con este tipo de obsesiones, y eso me generaba una vergüenza enorme. Desde entonces, he recorrido un camino largo y puedo decir que hoy estoy un 200% mejor que hace 20 años.
¿Cuáles son tus claves para gestionar el trastorno?
Para mí, una de las más importantes es conocerlo bien. Cuanto más sabes sobre el TOC —cómo funciona, qué mecanismos activa, qué mensajes te lanza el cerebro—, más herramientas tienes para enfrentarlo.
¿Qué le dirías a quien ve el TOC como una condena?
Que no desista, que hay salida. Yo estuve muy mal durante años, pero gracias a la fe en la terapia y al trabajo constante, hoy tengo una vida más o menos plena. Probablemente el TOC siga siendo parte de mi camino, pero ahora soy yo quien tiene el control. Hay momentos duros, es cierto, pero también hay esperanza, y yo lo puedo decir en primera persona.
«El TOC no son manías: es un trastorno que genera mucho sufrimiento»
NEKANE AZUABARRENA

¿Cómo explicarías el TOC a alguien que no lo conoce?
Es un trastorno de salud mental caracterizado por obsesiones (pensamientos no deseados y angustiosos) y compulsiones (rituales para aliviar esa ansiedad). No es una manía ni una costumbre, sino un problema serio que puede generar un gran sufrimiento.
¿Dirías que el término «TOC» se usa a la ligera en nuestra sociedad?
Totalmente. Se ha popularizado mucho en el lenguaje cotidiano. Incluso, de forma humorística, una persona muy ordenada puede decir: “es que yo con el orden soy muy TOC”. Pero en realidad están hablando de una preferencia o una manía, no de un trastorno clínico. Hablar de forma superficial invisibiliza el malestar de quienes realmente lo sufren.
¿Cómo pueden ayudar las personas del entorno?
Informándose, evitando reforzar las compulsiones y acompañando desde el respeto. A veces, con buena intención, se participa en los rituales. Pero lo más útil es apoyar sin ceder, mostrando confianza en su capacidad para afrontar el malestar.
¿Qué le dirías a alguien que se reconoce en estos síntomas?
Que no está solo o sola. Que lo que siente tiene explicación, y que hay tratamientos eficaces. El primer paso es pedir ayuda profesional. No hay que luchar en soledad: se puede mejorar, y se puede vivir con el TOC sin que domine tu vida.
Claves de la jornada
- El TOC no siempre es visible: No se trata solo de lavarse las manos o revisar cerraduras. Muchas veces se manifiesta con pensamientos angustiosos y repetitivos que nadie ve, pero que pueden paralizar a quien los sufre.
- Conocer el TOC es una herramienta de empoderamiento: Como dice Zuhaitz: “Es como estudiar a un rival en el fútbol: cuanto más lo conoces, más fuerte te haces frente a él”.
- Romper el ciclo requiere resistir las compulsiones: Aunque al principio sea incómodo, cada vez que no se cede al ritual, el TOC se debilita un poco.
- La terapia de exposición funciona: Zuhaitz compartió un ejemplo: llegó a pasar ocho días sin ducharse como parte de su tratamiento para enfrentar el enorme miedo que tenía a enfermar por contagio. «A veces hay que ir al extremo para volver al centro».
- El entorno es clave: Acompañar no es validar los miedos, sino estar ahí sin alimentar las compulsiones. “Estoy contigo, pero no voy a repetirte por décima vez que la puerta está cerrada. Puedes con esto”.
- Hablarlo es liberador: El silencio agrava el aislamiento. En palabras de Zuhaitz, “El TOC no es culpa tuya. Con terapia, exposición y, a veces, medicación, se puede salir adelante”.
Grupo de apoyo para personas con TOC
En la charla de junio, Zuhaitz lanzó una idea: crear un grupo de apoyo para personas con este diagnóstico, para que puedan reunirse y mejorar su situación vital acompañadas de una persona profesional de la psicología.
La idea gustó al público, y varias personas se han puesto en contacto con la asociación para participar en esta iniciativa. ¿Te apetece sumarte?
No dudes en contactarnos 🙂
943 47 43 37 · agifes@agifes.org
