Agifes ha crecido hasta convertirse en un referente en nuestro territorio, ofreciendo una red de apoyo sólido para miles de personas y cientos de familias.
Cuatro décadas acompañando, cuidando y transformando la salud mental en Gipuzkoa
A finales de 2025 se cumplirán cuatro décadas desde que un grupo de familiares decidiera dar un paso al frente y unirse para crear un espacio de reivindicación, escucha y apoyo mutuo. Así nació Agifes, en el contexto de la reforma psiquiátrica, con el objetivo de afrontar la ausencia de recursos para atender a las personas con problemas de salud mental en el entorno comunitario.
Referentes
Desde entonces, la asociación ha crecido hasta convertirse en un referente en salud mental en Gipuzkoa, siempre con una mirada centrada en la persona y en las familias, que cumplen un rol central en el proceso de recuperación.
A lo largo de estos 40 años, Agifes ha defendido el derecho a una vida digna, promoviendo los servicios sociosanitarios y comunitarios necesarios. Así, ha tejido una red de apoyo sólida para cientos de familias, impulsando servicios, programas y espacios de participación que han cambiado muchas vidas.
El eje familiar
Todo este recorrido ha sido posible gracias al compromiso de profesionales, voluntariado, personas usuarias y, sobre todo, familias que han sostenido el proyecto con fuerza y perseverancia. Por ello, con motivo del 40 aniversario que celebraremos durante 2026, queremos brindar un merecido homenaje a todas las familias, por su dedicación y esfuerzo sostenido.
En las entrevistas que siguen, tres personas que han formado parte del ADN de Agifes desde sus primeros tiempos comparten sus vivencias, recuerdos y reflexiones. Leerles es conectar con la raíz y el alma de la asociación. Porque este 40 aniversario no es solo una celebración: es un homenaje al camino recorrido y a quienes lo han hecho posible.
«Somos parte de la solución del problema, pero no la solución»
VICENTE ARETA
Presidente de Agifes

¿Qué te llevó a implicarte en la asociación?
Entré en 1999 porque mi hijo tenía problemas de salud mental. En las reuniones con los médicos no nos proporcionaban la información que necesitábamos. Por fin en Agifes nos fueron dando claves para entender la enfermedad. El papel de Eloína, que era el alma de la asociación, era fundamental.
¿Recuerdas cuándo decidiste unirte a la junta directiva?
Al poco de asociarme me ofrecieron entrar. Hacían falta contactos con el Ayuntamiento de San Sebastián y la Diputación, y yo por mi trabajo los tenía. El reto era lograr el local que hoy es el CRPS de Bentaberri. Lo logramos trabajando en equipo, gracias también a la colaboración con las instituciones, sobre todo la Diputación.
¿Qué cambios destacarías en la evolución de Agifes?
Cuando entré, Agifes solo atendía a personas mayores de 18 años. Pero la realidad social ha cambiado, y la asociación se está adaptando con programas como Zeuk Aukeratu, que inciden en la importancia de la prevención ya desde la adolescencia.
¿Cómo ves a Agifes en su 40 aniversario?
Estamos en un buen momento, sabemos lo que necesitamos. Somos parte de la solución del problema, pero no la solución. Tampoco los psiquiatras son la solución. Debemos colaborar todas las áreas con responsabilidades porque se trata de un reto con dimensión sanitaria, sí, pero también social, jurídica y laboral.
¿Qué mensaje lanzarías a las nuevas generaciones que se implican hoy en Agifes?
Al ser humano siempre le cuesta pedir ayuda. Pero hay que hacerlo. Y para eso está Agifes, para acompañar a las personas con problemas de salud mental y a sus familias, que no están preparadas para afrontar el impacto de la enfermedad.
«Agifes me cambió la vida, me dio la oportunidad de caminar al lado de mi hijo»
ROSALÍA SÁNCHEZ
Socia y miembro de la junta directiva

¿Cómo te uniste a Agifes?
Entré en 1995, por recomendación del psiquiatra que trata a mi hijo. Entonces Agifes era similar a un centro de día, y el primer impacto fue muy duro. Decidí quedarme porque encontré apoyo y comprensión. Empecé a asistir a reuniones de familiares donde podías hablar de lo que sentías, y aprendí más sobre la enfermedad.
¿Y cómo te uniste a la junta?
Fue hacia 2007-2008. Me animaron a participar, y encontré personas acogedoras, con problemas parecidos a los míos. Nos hemos apoyado, siempre trabajando en común para mejorar la situación de las personas y familias.
¿Cómo ves la situación actual de la sociedad respecto a los problemas de salud mental?
La sociedad está más abierta. Antes parecía que los padres habíamos hecho algo malo para tener un hijo con problemas de salud mental. Ya no es tan tabú y se acepta que existen enfermedades mentales que requieren apoyo. Pero aún queda trabajo por hacer.
¿Qué piensas que se debe potenciar en los próximos años?
Debemos seguir siendo reivindicativos y luchando para lograr más recursos. También es crucial centrarse en la prevención, especialmente en jóvenes. La educación sobre la salud mental en colegios y hospitales es fundamental, ya que muchos profesionales sanitarios aún no saben cómo tratar a estas personas. Mi mayor preocupación es qué va a pasar con mi hijo cuando yo no esté… Debemos contar con recursos para que les ofrezcan apoyos.
¿Qué le dirías a alguien que acaba de entrar en Agifes?
Que van a encontrar un lugar seguro donde hablar y ser escuchados. A mí, Agifes me cambió la vida, me dio la oportunidad de caminar al lado de mi hijo en su proceso.
«Hacen falta más psiquiatras y más medios para lograr una atención primaria de calidad»
RAMÓN APELLÁNIZ
Socio y miembro de la junta directiva

¿Cómo llegaste a Agifes?
Fue en 1999. Estábamos vencidos por la enfermedad y necesitábamos apoyo. Un médico nos habló de Agifes y nos salvó la vida, a mi mujer y a mí. Al poco de asociarme, me ofrecieron entrar en la junta directiva y acepté.
¿Cómo os encontrábais en ese momento?
Muy muy mal. Nuestro hijo estuvo totalmente inestable durante muchos años, y ningún ingreso logró estabilizarlo ni notamos mejoría. Engañaba perfectamente a cualquier interlocutor; nadie intuía la realidad que teníamos en casa. Finalmente, en 2008, en Aita Menni, logramos una mejora real. Y la hemos podido mantener.
¿Cómo se abrió paso la asociación en Eibar?
Luchamos por conseguir recursos y una sede, porque las reuniones se daban en una sala de la iglesia parroquial de Eibar. En 2004 logramos disponer de un local en la calle Isasi, y en 2012, la sede actual del paseo de Urkizu. Con la mejora de las estructuras, fue más fácil atraer gente a la asociación.
¿Qué balance haces de la evolución de Agifes?
Totalmente positivo. Agifes ofrece ayuda a las familias que están en un momento durísimo; es una labor de enorme importancia. Hay que destacar el trabajo de todo el equipo: de personas como la gerente, Ruth Encinas; el presidente, Vicente Areta, y de miembros de la junta como Rosalía Sánchez.
¿Qué retos quedan por delante?
Tenemos que mejorar los protocolos de actuación, y hacen falta más recursos y psiquiatras en los centros de salud para lograr una atención primaria de calidad. Una preocupación de muchas familias es qué pasará cuando faltemos: necesitamos residencias con profesionales muy cualificados para resolver este problema.
