El doctor Félix Irigoyen, director del Instituto Superior de Medicina Biológica (Insumed), aseguró ayer, en Ibiltzen Benta Berri, que “todas las enfermedades psíquicas están sostenidas por un conjunto de alteraciones metabólicas. Si no conocemos la disfunción orgánica, no podemos curar…
“El primer paso para tratar el trastorno mental es equilibrar el organismo”
El doctor Félix Irigoyen, director del Instituto Superior de Medicina Biológica (Insumed), aseguró ayer, en Ibiltzen Benta Berri, que “todas las enfermedades psíquicas están sostenidas por un conjunto de alteraciones metabólicas. Si no conocemos la disfunción orgánica, no podemos curar el trastorno”.
En la conferencia titulada ‘Trastornos mentales y medicina biológica’, enmarcada en la campaña de sensibilización de Agifes, Irigoyen advirtió de que la medicina científica no tiene la capacidad de “llegar a las causas de las patologías”. No obstante, explicó que la medicina biológica, como su nombre indica, incorpora en su estudio la biología, que analiza la forma en que determinados órganos “atacan a distancia” a otros. “A pesar de tratarse de un conocimiento tan obvio, no se ha puesto en práctica una reflexión médica sobre el tema”, afirmó el experto.
Sin ánimo de censurar la psiquiatría tradicional, se mostró muy respetuoso con los tratamientos farmacológicos habituales, que logran controlar los síntomas de las personas con enfermedad mental. Además, apuntó que su planteamiento es compatible con este enfoque médico, pero que lo amplía al intentar encontrar las causas que provocan la enfermedad.
A modo de ejemplo, comentó que un oftalmólogo “conoce muy bien” todas las patologías que pueden surgir en torno al sistema ocular, pero “no sabe responder a la pregunta esencial: el por qué suceden”. Así, aseveró que este especialista médico es “incapaz de imaginar que una lesión en la mácula puede producirse a raíz de una hiperfuncionalidad del hígado”. Aún así, insistió en que no pretendía “criticar” a los médicos: “Son gente heroica, pero utilizan un conocimiento incompleto”.
Consciente de las “limitaciones” de la medicina científica, Irigoyen viajó, investigó y se encontró con la medicina china, con la que ha completado su formación. Precisamente, el equipo de investigadores del instituto que dirige, en Zizur Mayor (Navarra), tiene como objetivo principal unificar las ciencias médicas occidentales con la medicina tradicional china en un “novedoso paradigma médico” que denominan “diagnóstico biológico integral”.
Causas de la esquizofrenia
Irigoyen especificó que existen dos tipos de esquizofrenia: el que se detecta por el carácter “hiperactivo y agresivo” del afectado (tipo ‘Yang’, tal y como él lo llamó), y el que se caracterizar por una personalidad más “tranquila”, de “respuesta lenta” (tipo ‘Ying’). El ponente profundizó en los enfermos de actitud airada, que muestran una “fuerza feroz” y “comen desmesuradamente”. .
Esa cólera, en palabras de este experto, “es producto del hígado». Un órgano que, según explicó, cuando funciona de forma inadecuada produce un exceso de determinadas enzimas que se vuelcan al torrente sanguíneo, alcanzan el cerebro y lo dañan. Irigoyen se refirió a un ensayo clínico que realizó junto con un equipo de especialistas en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde estudiaron el caso de varones con esquizofrenia de entre 18 y 28 años. “Todos eran distintos, pero presentaban un aspecto común en su biología: un hígado hiperactivo que provocaba un carácter colérico”. La disfuncionalidad de este órgano supone “un 30% de la etiología de una esquizofrenia”, proclamó Irigoyen, quien sostuvo que “el primer paso para tratar el trastorno mental es equilibrar el caos orgánico”. En ese sentido, quiso aclarar que su función es sanar el organismo, y que el tratamiento psíquico corresponde a los psicólogos y psiquiatras.
Tratamiento con medicina biológica
Los médicos de esta corriente basan sus diagnósticos en el análisis integral de los “signos, señales y síntomas” que presenta el paciente. “De cuello para arriba, por ejemplo, podemos valorar hasta 180 tipos distintos de síntomas, como la naturaleza del pelo, el color y textura de la piel, etc.”, detalló.
El doctor precisó que en cada consulta anota unas “30 o 40 ejes metabólicos” y elabora un tratamiento adaptado al paciente. “Cada persona es distinta, por lo que nosotros proponemos una fitoterapia correctora personalizada, no un fármaco concreto para determinada patología. No hay enfermedades, sino enfermos”, subrayó. Según sus observaciones, “en 20 días tiene que haber una respuesta positiva” en la evolución del enfermo.
Irigoyen es también director de los laboratorios Kelgra y Erlingen, en los que se producen más de 700 preparados de fitoterapia, y es autor del libro El Otro Paradigma, Puente entre técnicas médicas, que ha alcanzado su quinta edición.
