El confinamiento fue “muy duro” para Marina Tellería, y subraya que pudo “soportar el encierro” gracias a Susana, la que entonces era su educadora social en el centro de día de Buenavista. Las conversaciones telefónicas con ella, además de brindarle el ánimo que tanto necesitaba, dieron lugar a un proyecto “pequeño, pero muy especial”.

Así nació ‘No llames a mi puerta’, una colección de poemas que sirven como “recordatorio de lo que hemos vivido en los peores momentos de la pandemia”. Se trata de un pequeño libro que ha tomado forma gracias a la colaboración de Malena, la hija de Susana, quien ha diseñado e ilustrado la publicación. No es la primera vez que Marina edita un librillo de poesía, aunque se muestra especialmente orgullosa de su último trabajo. “Son poemas muy sencillos, que a mí me resultan bonitos”. Hace años, cuando me encontraba mal, escribía textos originales pero demasiado sesudos. Ahora los leo y me asusto, no me gustan”, reconoce.

Dice que no es muy lectora, que le cuesta ponerse, y que las lecturas que más disfruta son “sencillas, comprensibles”, pero sin renunciar a la calidad del texto y del mensaje. “Hay autores que escriben de forma tan enrevesada que no se entienden ni ellos”, apunta. “Los poemas son como intuiciones que me vienen; al escribir, a veces me desahogo y me siento mejor, otras peor… En realidad, no analizo mucho lo que hago. En ocasiones, ni releo lo que escribo”, explica.

Susana, su mayor pilar

Marina admite haber “perdido la cuenta” de los años que lleva en Agifes, aunque también ha estado en otros recursos guipuzcoanos de salud mental. “Me ha ayudado mucha gente todos estos años, pero Susana ha sido realmente importante en mi vida; hay mucha diferencia de cómo llegué a Buenavista y cómo estoy ahora. Estaba muy muy mal”. Se emociona al recordar todo el apoyo que ha recibido de la monitora: “Yo soy muy rarita, y ella me entendía como nadie me ha entendido”. Por ello, insiste en que esta entrevista sirva de agradecimiento a todo lo que recibió de ella.

Extracto de la última colección de poemas de Marina Tellería

Soy como un árbol talado.

No era consciente,

Los pájaros me hacían cosquillas

Allá en lo alto de la rama.

Verdes hojas no se suicidaron,

Eran esperanza,

Y ahora me siento seco y sucio

Y sé que me va a costar mucho crecer.

Tal vez sea viejo

Y el verde ya no sea lo que yo me

Esperaba.

Iré encorvándome hasta tocar el suelo,

Buscando la muerte.

Puede que crezca con más fuerza

Y esparza nuevas semillas de vida,

De nueva vida.

Para leer los poemas de Marina, aquí