“Es imprescindible que los familiares y cuidadores de personas con enfermedad mental cuiden de sí mismos, puesto que, de lo contrario, pueden desarrollar diversos trastornos mentales como, por ejemplo, los depresivos”, señaló Yolanda Iglesias, psicóloga de Agifes, en una charla ofrecida el 7 de mayo en Eibar.

Cuando surge una enfermedad mental se producen notables alteraciones en las relaciones familiares. Tal y como explicó la experta, es habitual que irrumpan sentimientos de culpa, miedo, rechazo y evitación, así como la necesidad de proteger al familiar afectado. Este tipo de actitudes son muy frecuentes, dado que las enfermedades mentales son aún patologías totalmente desconocidas para muchas personas. Además, el estigma disuade a numerosas familias a la hora de pedir ayuda, pues tienen temor a mostrar el problema y a ser juzgados, aseguró Iglesias.

Síndrome del cuidador
En ocasiones, cuando el cuidador se siente completamente absorbido en su relación con la persona a la que cuida puede desarrollar el denominado ‘Síndrome del cuidador’, que precisa de tratamiento psicológico. Este trastorno se caracteriza por un fuerte rechazo hacia la persona cuidada, lo que provoca un acusado sentimiento de culpa. La psicóloga de Agifes insistió en que los familiares deben esforzarse en su autocuidado para evitar este tipo de problemáticas.

Estrategias para el autocuidado
En ese sentido, es importante no culpabilizarse. “Debemos tener muy presente que la enfermedad mental no es algo que hemos escogido y que nadie, ni el propio afectado ni la familia, es culpable de que haya surgido”, afirmó la ponente. Asimismo, es imprescindible que los cuidadores aprendan a ponerse límites y a “no asumir más responsabilidades de las que les corresponden”.

Al cuidador le conviene también “reunirse con personas que refuercen su autoestima, que le enriquezcan, así como tomarse un tiempo diario para sí mismo, para realizar actividades que le gusten, para descansar y desconectar”. Del mismo modo, es esencial “no estar solo, además de hablar y compartir momentos con otras personas”, sugirió la responsable de Agifes, quien remarcó también la importancia de “pedir ayuda profesional cuando la situación nos supera”.

En cuanto al modo de comunicarse con el familiar con enfermedad mental, “es muy importante no reaccionar impulsivamente en situaciones de conflicto, a fin de no alimentar el enfrentamiento, y debemos evitar las actitudes críticas”, advirtió Iglesias.

La experta exhortó a los asistentes a “rescatar lo positivo de las situaciones que nos sobrevienen, a quitarnos la losa con la que muchas veces cargamos, de modo que podamos disfrutar de la vida».

Autonomía y recuperación de la persona con enfermedad mental
Yolanda Iglesias reiteró que las personas con enfermedad mental “sí que pueden recuperarse hasta retomar su vida laboral, familiar, social… No significa que vayan a desaparecer los síntomas, pero sí es posible gozar de una buena calidad de vida a pesar de ellos”. La experta reconoció que el estigma es uno de los factores que más perjudica a la recuperación de este colectivo.

Por otro lado, la psicóloga de Agifes alertó sobre la tendencia de muchos familiares a sobreproteger al familiar con problemas de salud mental. “Aunque es cierto que la enfermedad mental puede alterar la rutina de la persona afectada, debemos saber que no afecta al intelecto y que debemos permitir y favorecer que asuman responsabilidades, en la medida de sus posibilidades”. De hecho, Yolanda Iglesias incidió en que “el sentirse útil, aunque sea en pequeñas cosas, es vital para desarrollar la autoestima y, en definitiva, para favorecer la recuperación”. En referencia al paciente adulto, “es necesario tratarle como tal, no hablar por él, permitirle elegir su camino y fomentar que vaya asumiendo responsabilidades para que pueda llegar a llevar una vida normalizada”.

Iglesias reconoció que, como consecuencia de la enfermedad mental, muchas personas tienden a aislarse, a quedarse en casa, lo cual afecta a su evolución. Por ello, aconsejó a los familiares que animen a su allegado a salir a la calle y realizar actividades, para que pueda mejorar su estado de ánimo e integrarse en la sociedad. “En la vida, uno solo no se recupera”, concluyó.