Iker Arrizabalaga, psicólogo de Agifes, compartió en Ordizia pautas para mejorar las relaciones familiares a través de la comunicación Iker Arrizabalaga, psicólogo de Agifes, ofreció el pasado octubre en Ordizia una charla para aprender a mejorar las relaciones familiares…
“Todos tenemos capacidad y recursos para superar dificultades”
Iker Arrizabalaga, psicólogo de Agifes, compartió en Ordizia pautas para mejorar las relaciones familiares a través de la comunicación
Iker Arrizabalaga, psicólogo de Agifes, ofreció el pasado octubre en Ordizia una charla para aprender a mejorar las relaciones familiares en casos de enfermedad mental a través de la comunicación efectiva.
En primer lugar, Arrizabalaga recordó la importancia de tener en cuenta al afectado en momentos tan cruciales como el instante en el que se le diagnostica la enfermedad. En este sentido, aseguró que el diagnóstico, además de ser “una mera palabra”, también tiene “un significado” que influye en nuestra manera de comunicarnos. “No debería de servir para que uno se asuste o se avergüence, ni para convertirlo en tabú o etiquetar a la persona con el nombre de su enfermedad”, agregó.
Asimismo, remarcó la necesidad de desarrollar una “comunicación eficaz”, es decir, de trabajar en transmitir aquello que se quiere decir. Arrizabalaga explicó que en los problemas de salud mental la comunicación “no suele ser muy efectiva”, ya que las personas afectadas “tienen dificultades para pedir ayuda, para enganchar con cosas que les hagan ilusión o para superar obstáculos”. Por todo ello, “hay que procurar recordarles que todas las personas tenemos capacidad y recursos para superar dificultades”, apostilló.
En cuanto a la familia, el psicólogo afirmó que ante esta problemática es común sufrir situaciones de impotencia, rabia, culpa, tristeza o miedo: “son emociones comunes que hay que sentir, pero que también hay que intentar cambiar; es decir, si yo vivo secuestrado por la rabia y la impotencia, y esas emociones dominan lo que yo pienso, a la hora de actuar, difícilmente voy a poder hacerlo sin recriminar; ya que hay algo que nos está condicionando previamente”, comentó. Es fundamental, por tanto, “no desautorizar las emociones del otro, sino reconocerlas y escucharle; con eso habremos hecho más de la mitad del camino”, aclaró.
Para una mejor comunicación, recordó, existen normas generales como respetar a la persona afectada; conversar desde la tranquilidad, de forma directa; contar con espacios para compartir lo que se siente; tratar de no sermonear o escuchar sin juzgar. Por otra parte, Arrizabalaga aconsejó evitar las descalificaciones, la sobreprotección o el hecho de hablar en tercera persona cuando el afectado está presente, puesto que “son actitudes que dificultan la comunicación”, afirmó. En definitiva, apostó por cultivar el estilo de comunicación asertivo, y concluyó que “es clave ser empático y apreciar sus buenas cualidades del otro de forma consciente”.
