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Raquel Corrales, usuaria de Agifes y actual agente de apoyo mutuo, comparte su experiencia vital como ejemplo de superación en Hoy por Hoy San Sebastián. Raquel lleva más de dos décadas conviviendo con un trastorno bipolar, una enfermedad que se manifestó tras los atentados del 11M, cuando su vida dio un giro inesperado. “Asusta al principio, porque no sabes qué te está pasando, pero con medicación, terapia y apoyo se puede recuperar la normalidad”, explicó con serenidad.

A día de hoy, Raquel se siente estable y orgullosa de haber transformado el dolor en una oportunidad para ayudar a los demás: “Ayudar a otras personas que pasan por lo mismo también me ayuda a mí. Empatizo con ellas porque sé exactamente lo que sienten”.

Raquel reconoce que su camino no ha sido fácil. Ha pasado por ingresos hospitalarios, momentos de soledad y episodios dolorosos, pero su fuerza y constancia le han permitido reconstruir su vida paso a paso. “Lo más duro fue mi primer ingreso. Sufrí una contención mecánica y eso me marcó profundamente. Desde entonces aprendí a valorar más la empatía y la escucha hacia quienes atraviesan una crisis”, contó. Con los años, ha aprendido a identificar los detonantes y a cuidarse, encontrando en la escritura, el arte y las terapias grupales una fuente de equilibrio.

Como agente de apoyo mutuo, Raquel acompaña hoy a otras personas que se encuentran en fases tempranas de su recuperación. Su labor consiste en escuchar, compartir vivencias y ofrecer herramientas desde la experiencia propia. “Nadie te puede decir que no sabes lo que se siente, porque lo has vivido. Se crea un vínculo muy especial, una conexión real basada en la comprensión y el respeto”, señala. Para ella, estos programas son fundamentales: “A veces las terapias de grupo ayudan más que las pastillas. Hablar, compartir y sentirte comprendido te hace avanzar mucho más que cualquier medicación”.

La movilización de este año ha puesto de nuevo sobre la mesa un mensaje claro: la salud mental es cosa de todos. Euskadi, aunque se sitúa entre las comunidades con menor incidencia de trastornos psiquiátricos, no está exenta del problema. “La salud mental puede afectar a cualquiera, en cualquier momento de la vida”, recordó Raquel, insistiendo en la necesidad de romper barreras y eliminar prejuicios. “Que nadie se rinda, que rompan barreras y sueñen sus propias metas. Todos podemos salir adelante, aunque no siempre al cien por cien, se puede tener una vida plena y normal”.