Anticiparse a las crisis de salud mental, conocer cómo quiere vivir cada persona y construir los apoyos que necesitará para desarrollar su proyecto de vida fueron algunas de las claves que centraron ayer en Donostia la jornada Salud mental y futuro: autonomía, apoyos y planificación, organizada por Agifes con motivo de su 40 aniversario. El encuentro puso el foco en uno de los retos que afrontan las personas con problemas de salud mental y sus familias: cómo planificar el futuro para que cada persona pueda sostener su proyecto vital cuando la red familiar no pueda prestar los apoyos necesarios.

Durante el encuentro celebrado en el Ayuntamiento, Agifes presentó dos nuevas iniciativas que buscan dar respuesta a este desafío: la primera guía que reúne los principales recursos de salud mental disponibles en Gipuzkoa y Etorkide, un programa para acompañar a las personas y sus familias en la planificación del futuro. Así, la asociación ha querido conmemorar sus cuatro décadas de trayectoria mirando al futuro y convirtiendo este hito en una oportunidad para seguir avanzando, con dos nuevas herramientas que nacen de necesidades concretas expresadas por las personas y las familias.

40 años escuchando las necesidades y generando respuestas

El vicepresidente de Agifes, Agustín Eizagirre, recordó el origen de la asociación, cuando un pequeño grupo de familias guipuzcoanas decidió organizarse ante la falta de atención y recursos y hacer frente al estigma y al silencio que rodeaban a los problemas de salud mental. “Hoy seguimos teniendo la misma responsabilidad: escuchar lo que las personas y las familias necesitan para mejorar su calidad de vida, defender sus derechos y crear, entre todas y todos, los apoyos que todavía faltan”, señaló.

Una guía para conocer los recursos y ejercer derechos

Uno de los principales hitos de la jornada fue la presentación de la guía ‘Salud mental en Gipuzkoa’, que recoge las principales ayudas, prestaciones, servicios y recursos para las personas con problemas de salud mental y sus familias. Disponible en formato físico y digital, esta herramienta busca facilitar el acceso a una información clara y completa para que las personas puedan conocer los apoyos a su alcance, tomar decisiones informadas y ejercer sus derechos.

La integrante de la Junta Directiva de Agifes y abogada Esther Ezponda destacó que la guía y Etorkide nacieron de necesidades detectadas en el día a día. En el caso de la guía, señaló que existen numerosos recursos de calidad, pero que su dispersión y desconocimiento dificultan que las personas y familias puedan acceder a ellos cuando los necesitan. Ezponda reclamó asimismo avanzar en la coordinación entre el sistema sanitario, los servicios sociales, las instituciones, las asociaciones y las familias, para aprovechar mejor los recursos existentes y ofrecer respuestas más integrales.

Etorkide: anticiparse para poder decidir

La segunda iniciativa presentada fue Etorkide, el nuevo programa de Agifes para acompañar a las personas con problemas de salud mental y sus familias en la planificación del futuro.

Su responsable, la trabajadora social Verónica Pazos, explicó que Etorkide nació de una preocupación que las familias trasladan a Agifes desde hace años: qué ocurrirá cuando quienes prestan los principales apoyos envejezcan, ya no estén o no puedan seguir ayudando. Ante una cuestión que no siempre resulta fácil abordar, el programa ofrece un acompañamiento profesional para reflexionar con tiempo y convertir las decisiones sobre el futuro en pasos concretos.

El proceso sitúa en el centro los deseos y preferencias de la persona con problemas de salud mental y contempla desde la planificación y el seguimiento hasta las gestiones necesarias y la construcción de redes con el entorno comunitario y otras entidades. El objetivo es que su proyecto de vida pueda sostenerse a lo largo del tiempo, también cuando cambien los apoyos familiares.

Las familias no pueden ser el único sostén

El viceconsejero de Bienestar del Gobierno Vasco, Iván Larraza, defendió avanzar hacia modelos de atención más personalizados, comunitarios e inclusivos, en los que el proyecto de vida y las preferencias de cada persona orienten los apoyos que necesita. Larraza destacó, asimismo, que las familias son muchas veces el primer y principal apoyo, pero no pueden ni deben ser el único sostén. En este sentido, señaló la necesidad de construir redes que permitan mantener el proyecto de vida de cada persona aunque su entorno familiar envejezca o deje de estar disponible.

En palabras de la directora general de Atención a la Dependencia y la Discapacidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Txaro Rodrigo, Agifes suma “cuatro décadas de compromiso, acompañamiento y defensa de los derechos y de la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental y sus familias. Quiero poner en valor el papel fundamental de las familias y del tercer sector, porque las políticas sociales no se construyen únicamente desde las instituciones, sino también desde la cercanía, el conocimiento de la realidad y la capacidad de estar al lado de las personas. La colaboración entre instituciones, entidades sociales, profesionales, familias y el conjunto de la comunidad es una de las grandes fortalezas de Gipuzkoa y un elemento esencial para seguir avanzando hacia una sociedad más inclusiva y comprometida con el bienestar de todas las personas”.

Por su parte, la concejala delegada de Servicios Sociales del Ayuntamiento de San Sebastián, María Jesús Idoeta, puso el acento en la dimensión comunitaria de la atención y en la importancia de generar condiciones que favorezcan la autonomía y la inclusión. En este sentido, destacó que la nueva guía y Etorkide buscan ofrecer “seguridad, orientación y oportunidades de futuro” a las personas con problemas de salud mental y sus familias.

Autonomía, crisis y redes de apoyo

La jornada incluyó una mesa redonda con Andrea Gabilondo, directora de la Red de Salud Mental de Gipuzkoa; Mikel Merino, agente de apoyo mutuo de Agifes; y Paloma de Casso, familiar y participante desde 2018 en un grupo de apoyo para familiares de la asociación. La conversación permitió abordar la planificación del futuro desde la perspectiva profesional, la experiencia propia y la familiar.

Gabilondo explicó que la atención en salud mental está avanzando desde un modelo centrado fundamentalmente en la recuperación clínica y los síntomas hacia otro que incorpora también la recuperación personal, el proyecto de vida y las aspiraciones laborales, sociales y relacionales de cada persona, aunque reconoció que todavía existe margen de mejora.

En este contexto, destacó el valor de la planificación anticipada de decisiones en salud mental, que permite abordar con la persona, mientras se encuentra estable, cuestiones como sus valores, las señales de alarma, sus preferencias ante una posible crisis o quién quiere que la acompañe. Gabilondo señaló, no obstante, que, pese a estar disponible, este procedimiento todavía no se está utilizando en Gipuzkoa, e incidió en la necesidad de contar con una red de apoyos más coordinada que evite que las personas y familias tengan que ir “tocando demasiadas puertas”.

Desde su doble experiencia como agente de apoyo mutuo y persona con diagnóstico de salud mental, Mikel Merino reivindicó la aspiración de muchas personas de lograr una autonomía ligada a la vida cotidiana: poder vivir de manera independiente, conservar un empleo que aporte sentido y participar en las decisiones que afectan al tratamiento y al propio proyecto de vida, desde la corresponsabilidad con el entorno.

Merino defendió también el valor de la planificación anticipada y de los planes de prevención de recaídas como herramientas para acordar, durante los momentos de estabilidad, cómo quiere ser atendida la persona ante una posible crisis, identificar factores desencadenantes y reconocer señales de alarma.

Desde la perspectiva familiar, Paloma de Casso trasladó las dificultades que pueden encontrar las familias para comunicarse con las y los profesionales cuando la persona atendida es adulta y no autoriza ese contacto. Explicó que, en ocasiones, la convivencia permite a la familia observar situaciones que no aparecen durante una consulta, y que no siempre logra hacer llegar esa información a las y los profesionales, lo que puede generar impotencia, desasosiego y aislamiento.

De Casso reclamó más profesionales, tiempo y recursos, así como un trabajo en red que permita compartir responsabilidades, y recordó que ni las familias ni las asociaciones pueden responder por sí solas a todas las necesidades.